LA CARTA DE FAVALORO ANTES DE SUICIDARSE…

Escrito por El Bocón en la sección Internacionales.

Publicado el 11/11/2019 00:24:59
LA CARTA DE FAVALORO ANTES DE SUICIDARSE…

En este semanario, hemos publicado la carta que escribió el doctor René Favaloro minutos antes de resolver terminar con su vida, y les puedo asegurar que al leerla por primera vez, sentí un nudo en la garganta, y pasaron por mi mente muchas sensaciones diferentes.

Sentí que estoy transitando muchas partes de ese largo camino que el querido doctor Favarolo recorrió en su vida.

Sentí que había alguien que hubiera valido la pena unirse a él, que su tránsito por esta vida no fue en vano, y además, algo que seguramente les parecerá muy fuerte, creo que es la primera vez que puedo justificar una determinación como la que él tomó.

Lo hizo con calma, sin odios, pero sin fuerzas.

Perdió sus fuerzas, la corrupción, la pudrición y un sistema terrible, lo venció.

Sentí que fue digno hasta el último minuto de su vida, y que delegó su esfuerzo para que no sea en vano, y otros más jóvenes, puedan seguir su lucha de 50 años contra el asqueroso mundo de los corruptos.

Sentí que no estamos equivocando nuestra lucha, y que esa mafia blanca que tanto combatimos, es una realidad no solo en el Uruguay, sino en el Mundo entero.

Sentí ganas de llorar, y lloré en soledad, acongojado, pero no triste, fue una rara alegría de saber que no estamos solos, que hay mucha gente que sabe cuál es la realidad, que no se engaña y que hay motivos para seguir peleando.

Favarolo fue dejado solo en vida, hasta sus más cercanos amigos y colaboradores, así como discípulos, le dijeron un día antes de partir, que la solución estaba en un cambio de actitud, de aceptar este sistema e integrarse a él.

Pero tan solo minutos antes del final, el doctor no dio el brazo a torcer, no vendió su honor, su pasión, su lucha, por dinero inmundo de las mafias de la salud.

En su carta explica con simpleza cada uno de sus logros y de sus derrotas; cuenta sus estados de ánimos, sus decisiones laborales casi cercanas a la irracionalidad para gente normal.

Sentí que hay unirse mucho los uruguayos que queremos y creemos en nuestro país, que amamos nuestra patria, y sentimos el orgullo de ser uruguayos.

Sentí que unidos no podemos ser derrotados por un puñado de hijos de puta que se ríen de nosotros, que nos manejan a su antojo, que incluso son los jurados de nuestras propias enfermedades y de nuestras muertes.

Son los que en sus laboratorios se enriquecen con nuestra desgracia, los que les venden a 20 pesos a las mutualistas un medicamento y en la farmacia cuesta 150.

Son los que nadie controla, porque quienes tendrían que controlarlos y meterlos presos, son componentes de ese mismo sistema alevosamente inmundo.

Manipulan la vida y también la muerte como si se tratara de un guión de una película de la mafia italiano de Sicilia.

Favarolo nadó 50 años contra la corriente, peleó por justicia, salvó cientos de vidas, enseñó a cientos de cirujanos su técnica, y al final, lo encerraron, lo dejaron solo, y le cortaron el suministro de dinero.

Todos los ignoraron,  nadie lo escuchaba en sus ruegos por salvar esa especie de isla de la fantasía que había fundado.

“No piensen en valentía o cobardía por mi acto” dijo en su carta, y pidió a la prensa que tenga “piedad” a la hora de manejar su muerte.

El poder aplaudió, se terminaba el grano, el que quería la mejor salud para todos, el que exigía por su trabajo en sanatorio privados de gran jerarquía, algunas camas para indigentes.

“Los que me conocen bien, saben de mi inclinación por los pobres” también dejó escrito en su último mensaje, a los que no entendía por qué debían morir por el solo hecho de no tener dinero para pagar sus tratamientos o sus operaciones.

Sintetizó el mal, en dos palabras, “sistema” y “corrupción”; ambas unidas definen el estado real de nuestras vidas.

Se cumplió con su deseo de ser cremado inmediatamente a su muerte, y que sus cenizas sean esparcidas en aquel lugar en que aprendió a soñar despierto. Quiso volver a sus orígenes, quizás para iniciar desde el cielo, un nuevo acto de Don Quijote.

¡Cuántos se valieron de su don cuando lo necesitaron!

Muchos de ellos, luego le dieron la espalda, era nocivo para los corruptos, era el anti cristo de los mafiosos de la salud.

No se doblegó, jamás se arrodilló; eligió su triste final, y seguramente cuando apretó el gatillo de una escopeta que le quitó la vida; habrá pensado en una TAREA CUMPLIDA.

Las mafias de los laboratorios, de los políticos corruptos, de los cirujanos y médicos sin escrúpulos, de los organismos internacionales de crédito que financian el narcotráfico, le dijeron que no, no a la vida, no a salvar seres humanos de su muerte segura por falta de plata.

Hoy el mundo mafioso de la salud, la mafia blanca, es la dueña de nuestras vidas, ellos eligen si vivimos o morimos, si nos salvan, o nos dejan morir.

Les recomiendo leer despacio y atentamente lo que un hombre maravilloso, un médico único, brillante, que vivió 77 años en lucha constante, y que lo vencieron, lo rodearon, hasta que se suicidó con gran dignidad, escribe su último mensaje que nos traslada sentimiento y pasión.

Me siento muy consustanciado con este acto que les aseguro, si lo leen y lo interpretan, se estarán dando cuenta cual es la realidad de este mundo en que vivimos.

¡¡A no bajar los brazos!!

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