PERSONAS EN SITUACIÓN DE CALLE EN AUMENTO Y SIN SOLUCIÓN

Escrito por El Bocón en la sección Nacionales.

Publicado el 01/06/2019 23:31:00
PERSONAS EN SITUACIÓN DE CALLE EN AUMENTO Y SIN SOLUCIÓN

Cuando estuve viviendo algunos años en el exterior, veía en todas las ciudades, aun en las más importantes, personas que estaban en situación de calle.

Es imposible de evitar, la sociedad y la condición humana, llevan indefectiblemente a que esto ocurra.

Hay varios motivos que llevan a que un ser humano quede en un momento dado en esa terrible realidad de no tener un techo donde vivir.

Problemas económicos severos, trastornos de personalidad, enfermedades mentales, etc.

Sin profundizar, debo decir, que en nuestro pequeño país, de tan solo poco más de 3 millones de habitantes, hay oficialmente, casi medio millón, que ha sido diagnosticado por un especialista, con la enfermedad de la depresión.

Dos de cada 10 uruguayos está deprimido y diagnosticado, pero, es importante informar, que especialistas de fundaciones especializadas en ayuda sicológica, presumen, que otro porcentaje similar de compatriotas, está enfermo de depresión, pero no está diagnosticado, incluso, que ni el enfermo lo sabe.

En síntesis, no será muy alejado a la realidad, afirmar que, cuatro de cada 10 uruguayos está enfermo de depresión.

Si partimos de la base, que la depresión se define como, la enfermedad o trastorno mental, que se caracteriza por una profunda tristeza, decaimiento anímico, baja autoestima, pérdida de interés por todo y disminución de las funciones psíquicas; creo que podemos empezar a entender por qué todos los días alguien pasa a ser un indigente en situación de calle.

Indigencia es la falta de medios para satisfacer las necesidades básicas (alimentación, vestimenta, etc.). La persona que sufre la indigencia se conoce como indigente. La falta de ingresos propios es una de las características principales de la indigencia.

Entonces, debemos saber, que la falta de dinero para poder hacer una vida digna, lleva a trastornos mentales, que estos impiden cualquier reacción normal del individuo para intentar lograr soluciones, y se llega indefectiblemente a una situación de indigencia total.

Reitero, esto no es patrimonio de los uruguayos, sería demencial pensar algo así, es un triste patrimonio de la humanidad.

Si sabemos entonces cuales son los problemas, no podemos detenernos en quejarnos, o utilizar el problema, para ganar votos o simpatías.

Es muy cruel utilizar la desgracia humana, y la incompetencia de un gobierno, para beneficio propio, es decir, sacar rédito electoral.

Aquí lo importante, lo esencial, sería reconocer el problema, y proponer las posibles soluciones.

En muchos países del Mundo, han encontrado la mejor solución, y la han puesto en práctica con resultados admirables.

No hay una sola solución universal, esto es mucho más complejo. Es un tema para especialistas, no se trata de intentar que un ministro como Arismendi sepa actuar, de ninguna manera, un político no está capacitado para dirigir, ni gestionar un ministerio de objetivos sociales.

Si esto pasa, como ocurre actualmente, indefectiblemente va a ocurrir lo que está ocurriendo, incapacidad total para la tarea.

Tampoco es con asesores elegidos por los políticos, porque van a elegir mal, solo lo harán por compromisos políticos o conveniencia personal.

Solo bastaría recordar, que la Ministra Arismendi justificó que le diera trabajo en el ministerio a su futuro yerno, diciendo que se trata de su “pretendiente a yerno”.

La solución en todos los casos para personas en situación de calle, es definitivamente científica, para especialistas.

¿Captan ustedes la diferencia entre un político que accede a un cargo de jerarquía ejecutivo, a un especialista en un tema específico tan complejo como la salud mental de las personas?

Un político pierde de vista el concepto de “ayudar”, y lo cambia en su inconsciente por “ayudarse”.

En el Uruguay, hay más de 2000 compatriotas que NECESITAN AYUDA.

Esa debería ser la preocupación y el objetivo de un ministerio social.

En todas las soluciones que han tenido éxito en otros países, siempre el procedimiento es compartido entre el estado y los privados.

La burocracia estatal en el Uruguay es un cáncer, que aún no ha habido voluntad política para extirpar.

En el primer mundo, países líderes en administración y gestión de los recursos públicos, se achicó el Estado, hasta hacerlo práctico y eficiente.

En el Uruguay, el Estado ha sido en los últimos 50 años,  ha sido un recurso electoral primordial, sumando ciudadanos a la condición de funcionarios públicos, algo totalmente contrario al camino que se debiera transitar.

Un círculo vicioso que hasta estos días se muestra como indestructible.

Político electo quiere seguir disfrutando de una buena vida a costa del Estado, para eso, quiere tener votos, para eso, les da beneficios a sus electores, pero lo hace con nuestro dinero, nuestros ministerios, parlamentos, intendencias, entes, etc.

Engordó a tal punto el presupuesto estatal que hoy, la única salida real es achicar ese gordo que comió como cerdo durante décadas.

Pero si manda a un 40% innecesario de funcionarios a la calle, la desocupación subirá a un 30% y las personas en situación de calle serían no de 2000, sino de 40.000.

Entonces estamos ante un callejón sin salida, encerrados en nuestro propio problema, atrapados y sin salida a la vista.

Entonces, el problema no es tener 2000 personas en situación de calles enfermos de depresión.

El problemón, es tener un Estado ineficiente, gordo, gastador, que además sigue sin cuidar el dinero y lo despilfarra a manos llenas.

El diagnóstico es claro y contundente.

¿Cuál es el remedio para este diagnóstico?

¿Hay un medicamento que lo cure?

¿Hay necesidad de cirugía?

¿Qué porcentaje de éxito hay si entramos en el quirófano?

La solución existe, pero primero debemos mentalizarnos que es a muy largo plazo.

Lo importante es empezar el tratamiento, porque si nunca comenzamos, el “paciente (el pueblo)” va a ir desmejorando hasta que se muere.

1.- Detectar claramente cuál es el problema.

2.- Encontrar las posibles soluciones.

3.- Elegir la mejor solución.

4.- Ejecutar inmediatamente y sin pausa esa solución.

¿Cuál es la mejor solución entonces?

En el Uruguay hay una gran solución, es simplemente lograr que el sistema político profesional tome conciencia que esto no da más y tenga VOLUNTAD POLÍTICA para aplicar la solución.

Sin voluntad política no hay solución que se pueda aplicar.

Y si el sistema político aplica la AUSTERIDAD, el control financiero, la gestión de economía de guerra, termina con los acomodos, los despilfarros y se compromete a ello, allí podremos tener esperanzas ciertas de logros futuros que nos lleven a una vida digna,

Si hay trabajo, si hay salarios dignos que permitan llegar con decencia a fin de mes, no tengan dudas, que la depresión colectiva se combate con facilidad, que las cantidades de indigentes bajarán a cifras, infinitamente inferiores a las actuales.

Perdón por la insistencia, pero solo recuerden, que además de diagnosticar, de denunciar; el gran objetivo es lograr la VOLUNTAD POLÍTICA para alcanzar un Uruguay muchísimo mejor de lo que está.

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