¿NOS ARMAMOS O NO?

Escrito por Recibimos y publicamos en la sección Nacionales.

Publicado el 16/12/2018 08:54:06
¿NOS ARMAMOS O NO?

¿NOS ARMAMOS HASTA LOS DIENTES?

Hace pocos años el ministro el Interior, señor Bonomi hizo declaraciones un tanto infelices a nuestro criterio. El encargado de la seguridad de las personas, dijo públicamente que no se animaba a decirle a los ciudadanos que se armen o que no se armen, que no se animaba a estar en contra o a favor en ese tema.

Realmente que el ministro del interior haga semejantes afirmaciones lleva a la alarma pública. Si el encargado de la seguridad pública no sabe y no se anima a decirle a la población, si se debe armar o no, es porque la batalla contra la violencia la estamos perdiendo.

El tema de la seguridad pública es algo que le ha acarreado terribles problemas al gobierno y se los trajo a todos los gobiernos precedentes, incluso al de Tabaré Vázquez.

Un tema tan complejo como la seguridad de la población, parece no tener remedio y muchos políticos caen en el facilismo, de creer que todo se arregla bajando la imputablidad de los menores a los 16 años o 15. Otros piden que se hagan penas mas severas para los que cometen rapiñas, copamientos y homicidios, principalmente, que son los delitos mas violentos que sufren los uruguayos.

La violencia es un tema complejo y muchas veces no tiene solo que ver con la delincuencia; está pasando un fenómeno en los últimos años, que marca el cambio de costumbres y de valores. Hoy la sociedad uruguaya está mas violenta, que no quiere decir que haya mas delincuencia, muchas veces se puede observar que la delincuencia hace que una sociedad sea mas violenta, pero también hay mas violencia porque la sociedad moderna es mas violenta. Los muchachos jóvenes son mas intolerantes, se nota el fenómeno de la violencia colectiva, algo que hace años atrás no se daba, una violencia que no tiene códigos o que tiene códigos diferentes a la violencia antigua.

En toda sociedad hubo violencia, creer que antes no había violencia es mentira, una gran mentira, el Uruguay deriva de una historia de violencia. Durante años nuestros gauchos usaban el puñal cruzado en la cintura para las tareas del campo, pero también era un modo de defensa, así como el vaquero de EE.UU usaba el revólver, nuestro gaucho manejaba el facón con destreza inusitada. Los duelos criollos por una china o por razones varias o sin razones, eran moneda corriente en nuestra campaña.

El gaucho que no acataba la ley se hacía fugitivo y se convertía en matrero y hay numerosos ejemplos en nuestro pasado, de ilustres matreros que cegaron vidas en sus correrías.

 

LA VIOLENCIA COLECTIVA

En la época de la conquista, de las revoluciones, de los matreros, de los indios charrúas que arrasaban establecimientos de campaña, en tantas acciones de la América hispana y luego posterior a nuestra independencia, se puede observar violencia y muertes por doquier.

En la época del tango hubieron los “guapos”, que se batían a duelo con el facón en mano y así lo reflejan las letras de antaño.

Luego comenzó la violencia de los grupos revolucionarios, que trataron de ganar el gobierno por la fuerza. La violencia contra el Estado y las instituciones de un lado y la violencia del Estado, lo que se llama “terrorismo de Estado” fue la contrapartida.

Hoy los jóvenes ya no creen en nada, y cuando se dice eso, no es que no se crea en nada. No es así, los jóvenes de hoy en día no creen esencialmente en los políticos, es más, no creen en la política, que es mucho peor que no creer en los políticos. Al no creer en la política, no tiene ideales, no como los de los años 60; sus ideales de vida se basa en el individualismo, cada uno hace la suya y no se mete en la vida del otro. Pero el ser humano es un ser social y por ende, se van a seguir formando grupos, para sentirse protegidos, el sentimiento de pertenecer a una estructura es una necesidad del hombre en todas las épocas y la primer institución a la que todo ser quiere pertenecer es a una familia y cuando ella no existe, muchas veces es sustituida. Entonces hay grupos que conforman las barras bravas deportivas, que son violentos, que se sienten parte de un algo y que tienen que tener necesariamente un enemigo para combatir y la lucha puede ser a muerte. Se puede llegar a matar por una bandera y luego el resto de la sociedad, incluidos los penalistas, no entienden como se puede matar por una bandera de Nacional, de Peñarol o de quien sea. ¡Pero si esa bandera era la vida de ese joven! Si era le único grupo en donde era aceptado, si ahí estaban volcadas todas sus pocas ilusiones.

Esa violencia deportiva va acompañada de vicios, como la droga, el alcoholismo (verdadero cáncer en la mayoría de los jóvenes), el poco amor al trabajo, la mendicidad consuetudinaria, el rechazo social y todo esto conduce a la chispa con que se inicia la violencia: la intolerancia. Esos grupos no tienen los mismos códigos que nuestros gauchos, no tienen ningún prurito en golpear a una persona entre 10 o 20 individuos hasta la muerte incluso. No hay límites, el enemigo tiene que ser combatido como sea y de cualquier forma.

Esta es otra clase de violencia colectiva, que no busca el cambio de una sociedad a través de la fuerza. No le interesan los motivos altruistas, sino que busca motivaciones simples, como puede ser parte de una barra brava, una secta o lo que sea.

 

LA VIOLENCIA DE LOS DELINCUENTES

Otro fenómeno que no es de ahora y que afecta la seguridad de las personas, es la violencia doméstica. En muchos hogares, puertas adentro, existe la violencia doméstica de parte del hombre y de parte de la mujer, porque esta violencia también es mucho mas compleja de lo que nos dicen. Esta clase de violencia cuesta vidas casi todos los días, numerosas personas caen presas y familias enteras son desgarradas por las consecuencias de este fenómeno, que no es nada nuevo.

Pero cuando decimos seguridad pública, en realidad estamos haciendo referencia a que no tenemos armas para enfrentar la violencia y la última que debemos señalar, es la mas temida, la violencia de los delincuentes. Y cuando queremos entenderla, debemos mirar un poco todas las otras clases de violencias y ver, que hay individuos que integran muchos de esos otros grupos y a la vez, son delincuentes. La delincuencia también, en sí misma, es la violencia ejercida contra el sistema legal vigente.

No es de extrañar que la gente se arme y mate a los delincuentes, como se ve cada vez mas seguido.

Y a pesar de que el Ministro Bonimi refleje lo aturdido que está, lo desorientado que se encuentra, nosotros nos animamos a decir que la sociedad no se puede armar, como solución a la violencia de la delincuencia. Esa no es solución aquí y en ninguna parte del mundo, las sociedades muy armadas tienen mayores índices de suicidios, de asaltos, de homicidios.

Las soluciones son mucho mas complejas y pasan por la integración desde que nace de todos los hombres, a una sociedad mas justa e igualitaria. Ese es el único camino en las sociedades de avanzada. 

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