NO HAY VOLUNTAD POLÍTICA PARA DAR DIGNIDAD A LOS JUBILADOS

Escrito por El Bocón en la sección Política.

Publicado el 26/05/2018 19:31:23
NO HAY VOLUNTAD POLÍTICA PARA DAR DIGNIDAD A LOS JUBILADOS

Debo confesar que me motivó mucho escribir esta columna de opinión, el haber visto en el programa de televisión “Esta boca es mía”, donde el tema principal era la ancianidad, la vejez, sus derechos y sus obligaciones.

Creo que nunca antes en mi vida había escuchado y visto tanta hipocresía junta.

Sé muy bien que en la televisión, la gente mayoritariamente actúa y finge las situaciones, hasta muchos son expertos en fingir las propias sensaciones.

La vejez en el Uruguay, que de por sí es un país de mayoritariamente viejos, donde hemos sufrido el desarraigo y prácticamente la huida de cientos de miles de jóvenes adolescentes, que por distintas circunstancias prefirieron tomarse un avión y llegar a tierras donde puedan tener cierto futuro.

En mi estadía viviendo en Miami, durante algunos años, tuve la gran oportunidad de recoger una gran experiencia conociendo y entrevistando a cientos de jóvenes que llegaban a Estados Unidos en busca simplemente de un trabajo digno que les permita llegar con soltura a fin de mes.

El Uruguay durante la Dictadura militar, que duró casi 13 años y en los Gobiernos posteriores de Julio María Sanguinetti y especialmente de Luis Alberto Lacalle, se despobló de esa materia prima indispensable que es la juventud.

Y quedaron los mayores de 40, que hoy ya no están o son nuestros ancianos, en una mayoritaria forma de vivir indignamente.

Partamos de la base de nuestro sistema jubilatorio, que es uno de los más injustos del mundo y para aseverar esto no me voy a ir ni a Canadá, ni a Estados Unidos, o Alemania; sino que quizás simplemente bastaría con cruzar la línea divisoria e ingresar a tierras brasileñas, para darnos cuenta que lo que se hace en materia jubilatoria en el Uruguay es lo más indigno que hemos conocido.

Es así que se llega a tener una vejez totalmente injusta para una gran mayoría de jubilados que trabajaron absolutamente toda su vida aportando un verdadero platal de sus salarios, para llegar a una jubilación que no les permite bajo ningún concepto poder mantenerse solos.

Es ahí cuando empieza el descalabro en el Uruguay y vemos ancianos prácticamente esperando su propia muerte, en cientos de casas llamadas “de Salud”, o también “hogares de ancianos”, que en su gran mayoría no son otra cosa que un simple negocio financiero.

Ancianos que son abandonados de hecho, por sus propias familias, hay miles y miles en el Uruguay.

Esos que hoy son ancianos, ayer fueron buenos padres, hermanos e hijos, pero en el Uruguay ser viejo es igual a ser una carga para la familia y para la sociedad toda.

Como les dije al principio, la hipocresía de los uruguayos es sublime y pasan toda la vida queriendo justificar las injusticias que cometen con sus “seres queridos”, como ellos les llaman.

Hermanos que llegan hasta la Justicia para disputarse bienes de sus padres que aún no han fallecido.

He conocido muchos casos de viejitas o viejitos solos, que están en “casas de salud” simplemente esperando que Dios los lleve, que detrás de ellos tienen una riquísima historia y que han sido grandes personas.

Nadie merece el abandono y la sociedad uruguaya margina y discrimina a los ancianos.

Igualmente es algo muy natural escuchar a personas que se jactan de cuidar y devolverles a sus padres lo que ellos hicieron cuando eran jóvenes por ellos mismos.

Pero mayoritariamente y en un porcentaje muy abultado, la sociedad uruguaya tiene asumido n sistema macabro para nuestros mayores.

Los ancianos pasan a ser huérfanos de todo, y pierden sus más elementales derechos, las leyes no los amparan y los Estados los matan de hambre en vida.

Sin lugar a dudas, detrás de esa forma de vida que tienen que asumir los ancianos aparecen las enfermedades más frecuentes y muchas veces silenciosas, como la depresión, la angustia, y la soledad. Esas enfermedades que muchas veces ni se cuentan, son las que apresuran el final de miles y miles de vidas que hoy merecerían el amor y el cuidado, y sin embargo la sociedad solo les brinda el rechazo.

Lo cierto, lo real, es que no hay voluntad política para invertir en los ancianos, en ayudarlos a vivir sus últimos años de vida en forma digna.

Las jubilaciones ni siquiera se puede tener una esperanza, algo que motive a tener Fe, nada de eso, es simplemente envejecer sabiendo que no podemos contar con nuestra jubilación para vivir dignamente, estamos entregados lamentablemente.

Los pre candidatos a presidente que están pugnando por ser candidatos únicos, ninguno habla en sus discursos periódicos de una reforma jubilatoria, no está en la agenda política ese tema, parece que tienen todo calculado y el colectivo de jubilados está bajo control y cuentan con sus votos.

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