CUANDO CERRÓ LA ONDA NADIE LO PODÍA CREER

Escrito por Jorge Bonica en la sección Sociedad.

Publicado el 13/02/2018 11:51:55
CUANDO CERRÓ LA ONDA NADIE LO PODÍA CREER

Desde que me conozco y tengo uso de razón escucho y me sorprendo ver  que empresas formidables y exitosas terminan cerrando sus puertas.
Había una tienda de ropa llamada San Francisco que era monumental.
Las compras a crédito propio o “de la casa” que la clase trabajadora especialmente solicitaba, era multitudinario, y un día cerró todas sus sucursales.
Angencheidt también era un clásico a la vista imposible de cerrar y sin embargo cerró.
Funsa ni que hablar, era un orgullo de los uruguayos con la fabricación a los más altos niveles de cubiertas para autos, camiones y maquinarias; un día anunció el cierre y con grandes deudas.
Introzzi era una tienda de ropa que tenía una gran clientela fiel con aquella frase publicitaria que decía... “Te queda Introzzi”. También claudicó.
Estamos recordando a empresas e industrias uruguayas que en las décadas de los años 80 y 90 cerraron dejando decenas de miles de trabajadores sin su trabajo.
Malas administraciones, nuevas tecnologías y conflictos sindicales fueron los principales motivos para lo que parecía imposible realmente ocurra.
Debo agregar como un gran motivo del fracaso, las pésimas decisiones políticas de los gobiernos de turno.
El despilfarro continuo, y especialmente la falta de protección y reconversión de la mano de obra uruguaya.
El ingreso de mercadería importada sin medir las consecuencias fue letal.
Cuando a un industrial o empresario les es más sencillo traerlo hecho de China que fabricarlo y sin medir la calidad, es cuando comienza la debacle.
Las fábricas de zapatos uruguayas eran magníficas, la calidad y duración de los mismos eran imposible de igualar.
Cerraron todas, ya que los contenedores repletos de porquerías desechables a menos de un tercio del costo venidas de China o de otros países inundaron el mercado uruguayo.
La falta de dinero y los magros salarios hicieron que los uruguayos de la aún existente (en aquellos tiempos) clase media trabajadora, se inclinara por cambiar y comprar menos calidad y duración por mejor precio.
El Frente Amplio, y especialmente el Senador JOSE Mujica, han intentado equivocadamente realizar cooperativas de los propios trabajadores de las empresas que cierran y continuar la actividad de la misma sin pérdida de trabajo.
La gran mayoría no solo fracasaron en su intento, sino que generaron pérdidas millonarias en dólares al Estado uruguayo.
Algunos industriales cuando avizoraron el final, vaciaron sus empresas, trasladaron sus capitales al exterior y dejaron en indefensión a los trabajadores.
Aquel Uruguay que disfruté, el “de las vacas gordas” o que fuera distinguido como “La Tacita de Plata” y hasta “La Suiza de America”; es solo un maravilloso recuerdo.
Los tiempos han cambiado y no nos hemos reciclado.
Hoy la industria del software reclama gente preparada y tiene un 80% de necesidad laboral que definitivamente no encuentra en Uruguay.
Sino comprenden quienes gobiernan, y el sistema político todo qué hay que invertir muchísimo en educación y tecnología, estamos condenando a varias generaciones a una casi nueva y moderna exclavitud. En los 80 había un porcentaje mínimo de un 2% de personas analfabetas, que significaba no saber leer y escribir.
Hoy ser analfabeto laboralmente es otra cosa muy diferente; es no tener conocimientos tecnológicos.

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