DENUNCIAN OTRA PRESUNTA PERSECUCIÓN DE ADMINISTRACIÓN ANTÍA: “ME ARRUINARON LA VIDA”

Escrito por Sergio Secinaro en la sección Política.

Publicado el 06/10/2017 13:10:10
DENUNCIAN OTRA PRESUNTA PERSECUCIÓN DE ADMINISTRACIÓN ANTÍA:  “ME ARRUINARON LA VIDA”

Un hombre que tenía la concesión de la cantina de la Terminal  de buses de Punta del Este, llamó muy angustiado a Crónicas del Este, para hacer una denuncia muy contundente de las irregularidades que se vienen dando desde hace mucho tiempo en dicha Terminal  y una actual presunta persecución por parte de un director municipal de la Intendencia  de Maldonado, que lo habría hecho cerrar dicho local.

“LE PAGÁBAMOS A DANIEL RODRÍGUEZ PÁEZ Y A SU HIJO”
Díganos su nombre y cuál es el motivo por el cual nos convoca.
González – Me llamo José María González. Después de 20 años, porque se murió mi suegro, luego quedó mi suegra y ella se jubiló y quedamos nosotros con una cesión de derechos, pues el Sr. Mario Costa, desde el año 2006 nos firmó y quedamos autorizados a trabajar.

¿Usted pagaba alquiler por el local de la cafetería en la Terminal  de Punta del Este?
González – Pagaba alquiler, sí. Pagábamos en aquel entonces, a 20 pesos el dólar, 1.000 dólares por mes.

¿A quién le pagaban?

González – Le pagábamos a Daniel Rodríguez (ex Presidente de la Junta Departamental en épocas de Oscar de los Santos) y a su hijo…

¿Ese recibo que usted nos mostró?
González – Exacto. A la supuesta Comisión Administradora, que ellos funcionaron supuestamente sólo por 180 días desde el 2006, porque después de esa fecha, supuestamente no podían administrar más.

¿Pero cuánto tiempo estuvo pagando a esa comisión administradora?
González – Y todos los que le pagaban durante 10 años. Yo hasta Marzo, le di un cheque de 5.000 dólares, porque habían cortado el agua de la Terminal  de Punta del Este y yo sino tenía agua tenía que cerrar, porque tenía que mandar a todo el personal a la casa.

¿Y quién vino a decirle que tenía que dar 5.000 dólares por el agua de la Terminal?
González – No, no me dijo nadie. El tema es que cortan el agua sin avisar y cuando salgo, había un funcionario de OSE cortando el agua y le digo que es un edificio público, que no puede cortar el agua y que tenía que avisar. Porque yo tenía una máquina que me había salido 5.000 dólares comprarla y le dije que si me cortaba el agua, se me quemaba, que me tenía que avisar. Entonces fui a hablar con Mario Costa y le di el recibo, que se debía $ 100.000 (pesos uruguayos) en aquel entonces y me dijo que no había plata, que no sabía cómo iba a pagar y yo había recaudado eso hasta Marzo y se lo di como forma de pago de los meses que debía para que pagase el agua y me dio ese recibo de 5.000 dólares.

¿Ese dinero se le reintegró a usted?
González – No. Era por parte de la deuda, pero si no la tenía, debía cerrar.

Luego se encuentra con la administración Antía. ¿Y qué le sucede?
González – Cuando ellos asumen con un ímpetu tremendo, se ponen a reformar en Setiembre – Octubre, la Terminal  de Punta del Este y la cerraron, no había acceso, no sólo a mí cafetería, sino a toda la Terminal, era un peligro hasta para los pasajeros.


¿Estaba todo en obras y cerrado?
González – Todo en obras y me quitaron el deck que tenía con cuatro mesas y cuatro sombrillas, que en verano lo teníamos hasta las 2 o 3 de la mañana y venían los brasileños de EGA, TTL, COT y COPSA, allí se sentaban a tomar una cerveza en verano y estos señores, se pusieron a reformar y no sólo me sacaron el deck, sino hasta las luces y ese espacio le correspondía a la cafetería durante 20 años y estaba firmado.

“ME DECÍA QUE YO TENÍA QUE PAGAR MÁS DE MIL DÓLARES”
¿Y usted se comió todo el verano sin que entraran clientes?
González – Sí, sí. Yo el 29 de Febrero cerré debido a la presión que me ejercieron. El Señor Pígola se tomó el abuso de poder de enviarme, después de una discusión que tuvimos, al otro día, aparecieron cinco funcionarios de Higiene (de la Intendencia  de Maldonado) y sin mi permiso…

Vamos por orden, así la gente entiende. ¿Cómo fue el problema con el director de Tránsito, Pígola? ¿A qué se debió?
González – Y el Sr. Pígola vino a informarme primero, que yo estaba abriendo tarde, que tenía que abrir las 24 horas; que estaba pagando muy poco alquiler; parece que mil dólares no era suficiente alquiler…

¿Usted seguía pagando alquiler con esta administración?
González – No, él me decía que yo tenía que pagar más de mil dólares, porque supuestamente una superficie en un edificio público era mucho más cara y que en Montevideo, en las Terminales, valía 2.000 o 3.000 dólares el metro cuadrado.

¿Y quién dictaminaba eso que le decía el director Pígola que tenía que pagar más? ¿Se lo decía de boca nomás?
González – Me lo decía de boca, porque no había nada firmado todavía…

Entonces a Pígola le parecía que usted tenía que pagar más y se lo decía…
González – Claro, a él le parecía y me decía que tenía que tener 24 horas abierto porque era una Terminal  y que debía abrir más temprano. Pero yo abría a las 7 o 7.30 de la mañana y cerraba solamente 3 veces por año. En invierno cerrábamos cuando se iba el último ómnibus, a eso de las 22.30, que a las 21 horas pasan una cuerda donde está Buquebus y no entra más nadie y cierran los baños y toda la Terminal.

“SOMOS DE LA INTENDENCIA NOSOTROS PODEMOS HACER LO QUE QUEREMOS”
Pero el Señor Pígola pretendía que usted estuviera abierto las 24 horas. ¿Y usted que le dice a eso?
González – Tuvimos una discrepancia y a partir de eso, se enojó conmigo y al otro día me envió 5 inspectores de Higiene, que venían todos los años, pero venía uno o dos, pedían permiso, revisaban y me daban el papel; pero jamás vinieron 5 inspectores y sin mi permiso…

¿Usted no estaba cuando cayeron todos esos inspectores?
González – No. Yo había salido a hacer las compras y me llama el mozo, para decirme que se habían metido 5 inspectores para la cocina. El Mozo me dijo textuales palabras: “José, entraron cinco de la Intendencia  a la cocina”. Yo agarro el auto y me fui para el local. Cuando ingreso, estos señores estaban con una soberbia… “Somos de la Intendencia, nosotros podemos hacer lo que queremos”. Me dijeron así, textuales palabras y hasta el chofer de la camioneta estaba metido. Yo les pregunto qué hacían y me dicen que eran de la Intendencia  y que estaban inspeccionando. Les contesto que tenían que pedir permiso. “Ya pedimos permiso y entramos”, me contestan y les digo que no es así y les pregunto: “¿Y si me pones cocaína o marihuana adentro de un freezer, cómo lo arreglo o tú lo arreglas?”, por lo cual los eché. Pero la impotencia que sientes, es increíble…

“ÉL (PÍGOLA) ME QUERÍA ECHAR DE AHÍ”
¿Y se fueron?
González – No, no se fueron, siguieron un rato charlando y pasaban el dedo en los vidrios y el dedito en las mesas…

Era una actitud…
González – Agresiva. Intimidante.

Usted sintió que fueron mandados para eso.

González – Yo sé que fueron mandados por el Sr. Pígola.

¿Usted dice que fueron mandados por el Director Pígola?
González – Sí, a consecuencia de la discusión que tuvimos del día anterior. Él me quería echar de ahí.
Al otro día cae otro inspector, para que yo realizara una cámara de 60 por 60 en un edificio público de una grasera en el edificio exterior…

¿Y usted tenía que correr con los gastos?
González – Con todo. Supuestamente es una reglamentación de la Intendencia  que los bares y cafeterías tienen que tener una grasera, que la hay y es enorme, como de 5 metros de profundidad. Me dieron 20 días para hacerla, porque te dan plazos, como amenazando de que te van a multar…

¿Lo multaron esos 5 inspectores que fueron a su local?
González – No. Me hicieron un recibo, como que tenía 20 días para poner todo en condiciones; después de 20 años de no recibir jamás una denuncia de ningún cliente, estos señores no pueden… Pero bueno…

Pasó el episodio de la grasera. ¿Y?
González – Cerré el 29 de Febrero. No aguanté más la presión, la impotencia, porque le iba a pegar dos tiros a Pígola o a cualquiera de la Intendencia, así nomás lo digo. Estaba por explotar. Me arruinaron la vida y no sólo a mí, porque mis hijos estudian en la Universidad en Montevideo y en verano vienen a trabajar conmigo y mi señora es nurse hace 27 años en el sanatorio Cantegril.
Es una vergüenza, me dejaron en la calle. Pagué 15 mil dólares de despidos: 8 mil a un mozo y 7 mil dólares al otro; porque uno tenía 20 años de antigüedad y el otro, tenía 16 años trabajando y les reconocí la antigüedad. Tuve que pagar en 6 cuotas, porque no tenía plata. Tuve que vender la máquina de café, que valía 5.000 dólares en 2.000. Tuve que vender vasos, copas, platos.
Yo iba a hacer una denuncia enseguida, pero había un personal de limpieza que tuvo problemas con el jefe de limpieza, porque ahí está tercerizado y tenía una abogada y yo hablé con ella y le dije que quería hacer una denuncia. “No te recomiendo tirarte contra la Intendencia”, me dijo. Resulta ser que esta abogada trabaja para Tránsito (de la Intendencia  de Maldonado) porque trabaja para todos los taximetristas y parece que hay una amistad con Pígola.
Eso no queda ahí, al poco tiempo llamo a otra abogada que tenía conocimiento y cuando le digo, me contesta que no podía porque trabajaba en la Junta. Aparte hay una ex jueza de Asesora Legal en la Intendencia, la Dra. Graziuso, que se ve que le pagan muy bien a la Señora, porque todo el mundo le tiene miedo; porque en varias reuniones que tuvimos en la Intendencia, todos los que trabajamos dentro de todas las Terminales fuimos y no volaba una mosca: estaba el Intendente, estaba Pígola y estaba esa ex jueza, Graziuso… no sé…

“ES UNA MAFIA PORQUE VAN TRES ABOGADOS CON LOS QUE HE HABLADO Y NO QUIEREN AGARRAR EL CASO”
No se explica el poder que tiene, dice usted…
González – Sí, o la mafia. Es una mafia, porque van tres abogados con los que he hablado y no quieren agarrar el caso. Pero hablé con otro abogado que le voy a llevar todos los papeles y si no, me encadenaré frente a la Suprema Corte de Justicia o me ato a la Intendencia. A mí me arruinaron la vida.

¿No le dieron tiempo para que usted se adaptara?
González – Nada. No hubo negociaciones. Nada. El Sr. Intendente se presentó una noche, para ver cómo iba la reforma en pleno verano y se enojó conmigo.

¿Por qué se enojó el intendente Antía?

González – Porque parece que no le gustó que le tuviera que decir que me corrieran la máquina. Porque le dije que si no me sacaba la máquina, no podía sacar las mesas y las sillas y dejarlas afuera. No entró para pedirme un cafecito y conversar; entró con una soberbia tremenda. Es increíble…

“HAY VARIOS MEDIOS A LOS QUE HE LLAMADO POR TELÉFONO Y NO ME QUIEREN ATENDER”
¿Y ahora en qué situación personal te encuentras?
González – En la lona, muerto. No trabajo con 58 años y mi señora me está manteniendo. Esto es muy fuerte, la verdad, que esto es muy fuerte.
¡Ojo! Hay varios medios a los que he llamado por teléfono y no me quieren atender.

¿No le dan la nota?

González – No, no. Parece que una de las mejores radios del departamento y que tiene más audiencia, no me atiende y el señor Iba a tomar café allá…

¿El señor Cadimar dice usted?
González – Sí,  iba a tomar café con el Sr. Sanabria.

Con Francisco Sanabria.
González – Con Francisco y con Wilson Sanabria, desde aquella época.

¿Y ahora no lo atienden en la radio?
González – No, no. Llamé también al canal 10 y no me han contestado y hoy le mandé un email a TNU y no me contestaron, entonces los llamé por teléfono, quedaron de que me mandaban un corresponsal para aquí y no han llegado.

¿Ahora quien está al frente de la cafetería de esa Terminal?
González – Nadie. Hace dos años que no le venden un café a nadie. Se rasgaban las vestiduras, de que había que atender bien al turista…

¿Puede llegar el verano y no la atiende nadie?
González – Capaz que la abren antes, no sé. Hasta la fecha no hay nadie.

Y si llega un turista y quiere tomar algo…

González – No hay. Tiene que dar la vuelta y tiene que ir hasta la 32, donde hay dos supermercaditos, haciendo competencia desleal, vendiendo comida y lo que fuera…

¿Y allí no iban los inspectores?

González – Parece que no. Yo sé que todo el mundo tiene que trabajar y estoy de acuerdo, pero además vendiendo empanadas hay diez y ¿cómo combates esa competencia? Y en esa época habían inspectores de Tránsito que paraban ahí, arriba, hacían asados. Bajaban al mediodía para ir a la escuela de Gorlero y hasta las 17 horas no bajaban, para que crucen en la cebra de la escuela. El tránsito no existe.

Me imagino que lo llevó a salir a la prensa y en nuestro medio, la impotencia que siente.
González – Sí, es que ya no duermo. Hablando a lo criollo: me mató. Me arruinaron, estoy arruinado.
Y el alcalde de Punta del Este, Andrés Jafif, que pasa por ahí todos los días y que tiene una oficina a la vuelta de la Parada 1, ¿no tiene vergüenza de ver a la Terminal  de Punta del Este cerrada?

¿Nunca pudo hablar con el alcalde Jafif?
González –  No. Lo he visto pasar, pero no me saluda.

 

 

 

 

 

Intendencia de Florida

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