LAS MUCHAS CARAS DEL CHANCHO

Escrito por El Bocón en la sección Sociedad.

Publicado el 18/03/2017 12:35:41
LAS MUCHAS CARAS DEL CHANCHO

Por Rudí Techera Miraballes.-

Esto, que escribí hace como 12 años, en un momento de mucha rabia y confusión, no ha cambiado más que para empeorar, y aunque deja traslucir en algunos aspectos, la inocencia de una ciudadana común, también muestra cómo ya no podemos llamarnos a ignorancia.

El fin está claro: ¡Globalización!

¡El nuevo órden mundial! Y otra vez la esclavitud, en una democracia que existe solo en los conceptos. Menos mal que no veré el final de este culebrón, ni el triste final de este pequeño país, al que ya ni me atrevo a llamar “mío”. Drogas, educación en picada, multinacionales indiferentes, empresas públicas que reciben todo lo necesario para funcionar y están en caída libre, industrias nacionales cerrando todos los días, seguridad inexistente, gobernantes… ya esclavos. Nunca más el pueblo sabrá, realmente, quien manda, aunque sí le conoceremos la cara… a la miseria.

Pero la culpa… no la tiene el Chancho.

Definitivamente hay leyes de la naturaleza que no deberían ser manipuladas.

Una de ellas es por demás sabia: el anciano debe morir. Hemos alargado artificialmente y sin objeto la perspectiva  de la vida.

Las sociedades, por lo menos las del 3er. Mundo, no han logrado darle a la mayor parte de sus clases pasivas, un nivel decoroso, una renta razonable, un reconocimiento a su experiencia, y mucho menos, el cariño y el respeto de los jóvenes, que justifiquen una larga vida.

Vivimos demasiados años en un exagerado esfuerzo, y cuando bajamos la guardia, nos aguardan un montón de años de angustias…humillaciones… inseguridad y muchas veces impotencia para enfrentar la vida.

Pienso estas cosas cada noche, mirando el informativo.

Me gusta…lo hago con verdadero interés, y como dicen que volvemos a la infancia, estoy por creer que eso es exacto, porque mi capacidad de asombro está siempre hasta el borde.

Veo resultados inimaginables de la ciencia y la tecnología…actos terroristas…asesinatos…robos…drogas…violaciones…en tal cantidad y calidad, como sólo conocía en el cine y siempre como argumento de fantásticas historias.

Otras veces son noticias de economía, que deben interesarme dada mi condición de persona normal, con experiencia de vida y en buen uso de la razón.

Y aquí empiezan mi confusión y mis dudas:

¿Soy una persona normal?

¿Estaré todavía en uso de mis facultades mentales? Porque seriamente llego a dudarlo, cuando invariablemente escucho cifras de préstamos, deudas o emprendimientos, cuya cantidad de ceros, aunque no soy un torpe, ni siquiera llego a imaginar.

Cuando aparentemente, todo se maneja en un altísimo nivel de finanzas para el cual, la mayoría de los mortales, no estamos preparados…

Cuando sólo se habla de millones de dólares, dólares que apenas conozco y de los más chicos.

Cuando me siento acunada por el rumor de este fantástico mar de dinero y mañana, en la mayoría de los hogares, no sabrán cómo enfrentar  los gastos del día.

Y fuerzo mi cerebro… y lo intento… y fracaso.

¡Esta mente ya no logra conciliar las cifras!

¿No estaré equivocada?

¿Será de este país que me están hablando?

¡Porque a este Uruguay, no lo conozco!

Tal vez tenga que empezar a conocerlo de nuevo, y me conviene no demorar, desde el momento que ya percibo viejos conceptos, que se me han puesto del revés.

Les doy un pequeño ejemplo:

Ví en una vidriera un sweater que me hacía falta.

Entré, la vendedora me lo mostró… me lo probé y le dije que me quedaba con él, que como llevaba poco dinero le dejaría una seña y lo retiraría al día siguiente; transacción comercial cansada de hacer.

Disculpe Sra. No puedo hacer eso. Además es el único que queda. Deme su tarjeta de crédito y lo debitamos de allí.

No puedo. Yo no tengo tarjetas.  

¿Ninguna?

Ninguna.

Bueno… en ese caso, continuó la vendedora, lo que haremos será tramitar una rápidamente. No hay problema. Deme sus datos.

No joven ¡Yo no quiero ninguna tarjeta de crédito! Me miró como calculando mi edad, y entonces dijo:

Permítame que le explique: Ud. comienza a pagar recién dentro de 6 meses y sin recargos. Créame… no tiene nada que perder.  

¡Como que no! ¡Claro que tengo qué perder! Aunque sea como Ud. dice, que comienzo a pagar dentro de 6 meses, igual tendré que pagar la tarjeta. Y estoy perdiendo ¿cómo no? ¡Estoy perdiendo mi derecho a decidir lo que quiero o no hacer! ¡Y no quiero una tarjeta de crédito! Visiblemente molesta respondió, al tiempo que doblaba la prenda.

Bueno… créame que lo siento mucho Sra. pero no puedo aceptar su seña.

Después, como arrepentida… con un brillo de tolerancia en sus ojos, sonrió y agregó amablemente:

Sabe lo que pasa… los tiempos han cambiado. Yo voy a explicarle y Ud. trate de entender. Verá… sin tarjeta, Ud. hoy, no existe. No es nadie. Ya no es limitando sus gastos a sus posibilidades, que es Ud. correcta, no… no.

Es teniendo una deuda debidamente documentada, ypagándola, que puede Ud. demostrar que es confiable… ¿comprende?

 

¡Vaya! Pensé… ¡esta sí que es buena!

Como soy porfiada, al día siguiente volví y a la misma persona le compré el mismo sweater pagando sólo con mi dinero.

En realidad, después que había vuelto a casa, haciendo un gran esfuerzo por ubicarme en la modernidad, había llegado a la dolorosa y humillante conclusión de que ella tenía razón.

Y ya comenzaba a sentirme muy orgullosa de mí y a considerarme moderna ¡y muy lista! cuando al llegar la noche, el fatídico noticiero me volvió a poner del revés.

La noticia no era nueva. Uruguay debe. Y debe mucho. Y cada vez debe más.

Lo notable es, que nuestros acreedores no están en lo absoluto preocupados por la deuda, es más, ni la mencionan. ¡No están para nada interesados en cobrar lo que nos han prestado!

¡Son tan considerados, que se conforman con que paguemos al día los intereses! ¡Qué tal?

Reconociendo la deudaypagando los intereses, ¡no debemos preocuparnos más! ¡Qué alivio! ¡Y yo que creí que ya no quedaba gente buena! Aunque… ¿quedará?

Si tenemos en cuenta, que esos intereses son suculentos, podemos considerar dicha deuda, más bien como un depósito en caja de Ahorros.

Este depósito, realizado en un país confiable y con algo seguro como garantía, le permitirá al acreedor vivir tranquila y holgadamente de esos intereses, mientras descansa su agotado corazón y dora su redonda panza al sol en un super – yate de lujo.

También puede entretenerse reinvirtiendo algo, o refinanciándonos si fuera necesario, cada vez que observe, que ya no sacamos la nariz fuera del agua.

Socorrer bondadosamente a los países pobres, es sin duda un juego entretenido.

Por un lado, los hijos de Dios en su super – yate de lujo y por otro lado, los restantes hijos de Dios ¡metidos en un cepo!

¡Y no se debe hablar mal de los del super – yate! Ellos…, simplemente hacen su juego.

¡Los del cepo, nos metimos solitos, dejando hacer a voluntad a gobernantes incapaces o inescrupulosos!

¿Cómo no se nos ocurrió que la cabeza también la podemos utilizar para pensar?

¡Que un sistema democrático nos permite expresarnos libremente y defender nuestros puntos de vista y nuestros derechos?

¿Qué el voto no es un papel colocado en una urna, a cambio del cual podremos exigir y quejarnos por 5 años completos?

QUE ES UN ARMA FORMIDABLE, no sólo para defendernos; para protegernos; sino para expresar la voluntad de un pueblo soberano!

¡Que implica derechos y obligaciones!

¡Que deberíamos renunciar a él, y asumirnos como incapaces, en vez de negociarlo, comprarlo, venderlo, manejarlo por simpatías y ¡hasta ignorarlo!¿Acaso lo único que importa es, cómo le darán los números al elegido con ese voto?

¿Si su gestión nos permitirá o no, gastar en más cosas que, no siempre necesitamos?

¿Ya no importa si es honesto o corrupto?

¿Si tiene ideales o si no los tiene?

¿Si su despacho es un lugar de trabajo con sus bien pagados ministros, o es la cueva de Alí-Babá?

¿Qué pasaría si un día decidieran no pagar más?

¿Qué estarían dispuestos a hacer los buenos amigos del super – yate que les palmean la espalda, mientras se guardan tranquilamente en el bolsillo, lo que cada vez es más penoso juntar para pagar, empobreciéndonos y empobreciéndonos?

¿Cuáles son nuestras garantías? ¿Nuestros sub-suelo? ¿Nuestras tierras? ¿Nuestra agua? ¿Las mentes jóvenes y capaces? ¿O todo eso… más nuestros brazos?

¿Son en realidad tan culpables los que quieren aprovecharse?

¿No será que nosotros por irresponsables y cómodos, nos hemos dejado embaucar? Quienes dirigen los destinos del país son personas capacitadas, si tenemos en cuenta que no fue a prepo que llegaron al poder.

Cualquier gobierno legalmente elegido debe tener, luego de la natural contienda, todo nuestro respeto y nuestro apoyo, ya que al fin de cuentas, una buena gestión nos favorecerá a todos.

Pero no son de ninguna manera super – dotados que jamás se equivocan.

No son Chicos – Prodigio, que siempre hacen lo mejor y cuya rectitud moral, está fuera de cualquier sospecha. ¡No son dueños ni Sres. de nada!

¿Cuándo vamos a entender que son simplemente, personas bien capacitadas para realizar una tarea por la que pagamos y que es nuestro derecho y nuestra obligación como ciudadanos, ser informados constantemente del resultado de la misma?

¡Deben rendir de buen talante cuentas al pueblo!

¡Más aun! Cuentas claras, hasta para los que no somos economistas, y no embarullarnos con largos, tediosos e incomprensibles conceptos.

¡Deben dar informes que no dejen dudas, sobre lo realizado o a realizarse, libres totalmente de subterfugios y engaños!

Ya estamos transitando un nuevo gobierno… ¿Qué hace la prensa?

¿Qué hace toda esa gente que viene abriéndose camino en los medios?

¿Alguien les paga para distraernos?

¿Están comisionados para llamar nuestra atención, creando espesas cortinas de humo?

¿Es una estrategia la que desarrollan?

Porque si lo es, deben sentirse satisfechos. ¡es totalmente efectiva!

Nos mantienen constantemente bajo el fuego de los desaparecidos, de la crónica roja, de los Derechos Humanos (naturalmente ajenos) sin aflojarnos el torniquete ni para que tomemos aire.

¿Qué hacen esas muchachas que micrófono en mano como Ángeles Vengadores, esperan en la puerta de los juzgados para ensañarse con el malvado de turno?

¿Quiénes son, para tratar a un semejante de esa forma, abiertamente insidiosa, como si ellas pudiesen ser jueces morales de alguien?

¿Qué las autoriza a preguntarle a otro, si va a pedir perdón o no va a pedir perdón?

¿Ellas podrían jurar sobre la Biblia, que no tiene en su pasadito, nada por lo que pedir perdón?

Esas personas y esos hechos ¿no están siendo ya, debidamente evaluados en juzgados?

¿No hay un poder judicial actuando?

¿No hay comisiones vigilando que lo hagan?

Este ensañamiento perverso, lejos de mostrar calidad de periodista junto a la esperanza de superar una etapa que nos ha hecho tanto daño, muestra en cambio, un oportunismo y un feo fondo humano, tal vez más feo, que el que tratan de poner en evidencia.

¿Qué hacen en los liceos entrevistando sobre la dictadura, a estudiantes que ni saben que responder?

¿Alguna vez intentaron saber qué conocen sobre Artigas… sobre Varela… sobre Rodó… o sobre tantos y nobles personajes que han dado brillo a esta Patria?

¿Qué pretenden? ¿Avergonzarlos?

¿Obligarlos, para estar en onda, a tomar partido? ¡¿A que estamos jugando Sres. periodistas?!

¡Es a nuestros gobernantes a quienes tienen permanentemente que observar!

¡Es en su nuca donde Uds. tienen que respirar!

¡Es de ellos, de su gestión, de quienes queremos información exhaustiva y constante!

Uds. como ciudadanos, tienen derecho a saber y como profesionales responsables, informar al pueblo.

Los políticos, aquí y en cualquier parte, son iguales: seres humanos comunes, educados, capaces, inteligentes y a veces… hasta muy inteligentes, pero cada vez, con menos virtudes y valores que los hagan confiables.

¡Ninguno parece recordar los 7 pecados capitales! ¡Y mucho menos su condición de pecado! Uds. Sres. periodistas… ¿los recuerdan?

Porque si los recuerdan, saben de sobra que deben ser la sombra del poder político, y no inclinarse ante él.

¡A esto es, a lo que deben dedicarse con mayor entusiasmo, que trabajando ellos bien (como cualquier engranaje bien lubricado) todo irá comenzando, aunque lleve su tiempo, a funcionar mejor!

Tenemos obligación de ejercer vigilancia despiadada, sobre quienes manejan bienes ajenos y cifras tentadoras.

¡Son nuestros dineros de poquitos ceros; es nuestra ilusión de una vida mejor; es el fruto de todo lo que nos importa… lo que está en juego!

Me cuesta decirlo por lo disparatado que puede parecer, pero muchas veces tengo la sensación de estar siendo, solapadamente, otra vez, colonizados.

Si… es de esa manera que lo siento.

Sólo se recoge lo que se siembra.

¿A qué Dios le pediremos ahora que nos saque de este cepo?

Y el Chancho, satisfecho y panzón con la buena vida que el pueblo le proporciona, que no se descuide; porque si se pasa de listo… si se pone pesado… ¡no dudarán ni un poquito en comérselo, sus amigos, los tiburones!!

vitroguard

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